Dios nos escucha cuando le hablamos y cuando nos habla le podemos escuchar
Esto es lo fascinante de esta relación, que cuando nosotros levantamos nuestra voz movemos el corazón de Dios, y cuando nosotros escuchamos a Dios, El mueve nuestro corazón.

Entendemos que para permanecer en oración y adoración continua es esencial que crezcamos en nuestra capacidad de escuchar a Dios y de movernos en el fluir profético. Algo que caracterizará los tiempos finales será un gran mover del Espíritu Santo que llevará a la Iglesia a caminar en lo profético como nunca antes (Hch 2:17-18).

 

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Para ser entrenado en lo profético consulta el calendario para ver cuando es el próximo seminario de profecía (Seminarios)

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